jueves, 26 de febrero de 2015

Cómo llevar zapatos de tacón y no morir en el intento: El truco definitivo.

Pequeños grandes descubrimientos.
A lo largo de mi "fashionista" vida, muchos son los artículos que he leído en revistas, webs y blogs con trucos y consejos sobre cómo llevar unos zapatos de tacón sin acabar abandonándolos en mitad de la noche o destrozarte los pies.
Pero de todos ellos, ninguno me ha resultado tan virtuoso como el que yo utilizo. Uno que muchas veces  me ha salvado en largas noches de fiesta subida a unos taconazos y que hoy quiero compartir con vosotras.
Se trata de introducir en los zapatos, cual plantillas,  unos modestos "salva-slips".


No se cuándo ni cómo ni de qué manera se me ocurrió esta genial idea, pero el caso es que llevo años utilizándola y me parece la panacea para llevar zapatos de tacón y no morir en el intento.



Las ventajas son muchas.
Actúan como almohadilla, que relaja el dolor al pisar, al igual que las plantillas de silicona, sólo que éstos, al ser de usar y tirar, puedes recortarlos y ajustarlos al tamaño que necesites en función del tipo de zapato que lleves.


Como salva-slips que son y para lo que inicialmente están diseñados, absorben el sudor y el olor. Ni estropeas el zapato, ni te estropeas el pie. Si la noche, o el día, va a ser muy larga, incluso puedes llevar unos de recambio en el bolso y pasadas unas horas, te refrescas los pies en el lavabo, te cambias los salvaslips y sientes los pies como nuevos.




Puedes llevarlos pegados a la planta del zapato con su propio adhesivo para mayor sujeción, o si el zapato es más cerrado incluso dejarlos posados simplemente, pues no se moverán y costará menos retirarlos luego. Al ser de usar y tirar no necesitas lavarlos, sino poner unos  nuevos cada vez que utilices un par de zapatos.



Además, puedes jugar con los distintos tipos de salva-slips que tienes en el mercado según el tamaño que necesites, hasta puedes usar unos para tangas, o recortarlos a tu antojo. Eso sí, ten mucho cuidado de que en ningún momento queden a la vista o estropearías tu look por completo.

Verás como con ellos puestos te resultará mucho más fácil aguantar con unos zapatos de tacón durante horas, y cómo, si un día los olvidas, notarás la diferencia y los echarás de menos. 

Es un truco que he compartido con muchas de mis amigas y todas han quedado encantadas con el resultado y me han agradecido que las hubiera hecho partícipes de él.
A veces los he puesto incluso en botas de invierno, donde además no hay peligro de que se vean y una amiga en una ocasión me confesó, que a falta de salva-slips, un día se colocó unas compresas con alas que tenía a mano  y que también le resultaron muy cómodas, oye. Pero eso ya son otras versiones que podéis ensayar vosotras mismas.

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