viernes, 10 de abril de 2015

Viajando con sombreros

Prenda estrella.

Ya os he hablado en alguna ocasión de mi pasión por los sombreros. En su día hice un post con algunos de los que utilizo en invierno.  Me traen de cabeza lo titulé.

Hoy llega el turno de los de verano. Y es que con el buen tiempo es más importante aún protegerse la cabeza (y el cabello) de los nocivos rayos del sol. Además, son tan bonitos y quedan tan chic... 

Yo los utilizo para pasear, ir al trabajo, salir de terracitas, en la playa o piscina... y sobre todo, cuando viajo y voy a hacer turismo.


Aquí os dejo parte de mi colección:

Éste es mi predilecto. Se trata de un sombero tipo Fedora (o borsalino) con una cinta marrón y un precioso tocado a un lado hecho de plumas, organza y abalorios.


Lo he llevado en alguno de mis numerosos viajes a París, sobretodo cuando me ha tocado ir en verano. En la foto, al fondo, podéis disfrutar de una magnífica vista lateral de la Catedral de Notre Dame.

Aquí en el Café des Deux Moulinsfamoso por ser donde se rodó la película Amelie. En la foto, degustando su popular crema catalana con caramelo quemado, típica del sitio.



También en un viaje a Portugal, opté por llevarme este sombrero. En la primera foto, en la desembocadura del río Tajo en el Atlántico en Lisboa y en la segunda, visitando la torre de Belém.


Aquí en la popular Plaza del Comercio de Lisboa. 

 Así mismo lo utilicé para protegerme en la playa portuguesa de Estoril.


El sombrero que elegí para un crucero por las islas griegas fue este panamá blanco, muy acorde con el entorno de las islas.
Aquí estoy en Duvrovnik (Croacia), donde también hicimos escala.



Aquí en la preciosa isla de Santorini, con sus construcciones blancas de cúpulas azules.



Aquí en la Acrópolis de Atenas, donde el calor llegaba a ser asfixiante.



Para un viaje por Andalucía elegí este otro borsalino con banda de leopardo.
Lo combiné con un mono negro corto para pasear por los patios de Córdoba.


También lo elegí para una escapada a la playa en la Costa del Azahar.



Y para un viaje a Viena. (Evidentemente no lo usé en la ópera).



Este otro, rosa estilo Cowboy puede que sea el más antiguo de todos los que tengo, y está ya algo desgastado por el uso. 


Lo utilizo sobre todo para la playa y la piscina.



Éste, otro borsalino, beige casi blanco, más compacto y con una cinta negra, lo he utilizado menos porque no es tan transpirable y da algo de calor.

 Lo he llevado en alguno de mis viajes a Ibiza. Aquí en Cala Jondal.

Y aquí en la cala de Aguas Blancas, al noreste de la isla.


Por último, un Panamá que me compré en Italia.

Me vino de lujo para pasear por las calurosas calles de Roma en julio y visitar sitios tan turísticos como el Coliseo.




También lo llevé en la lujosa isla italiana de Capri...
... y hasta temí haberlo perdido para siempre cuando se me cayó dentro de  la espectacular Gruta Azul.
Pero un avispado remero me lo recuperó de sus maravillosas aguas mientras me cantaba "O sole mio"...

Y hasta aquí por hoy, algunos de mis sombreros a través de mis viajes, o de mis viajes a través de mis sombreros. Seguro que habrá más... viajes y sombreros.

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